12 -     GANDHI

 

No sé, Mahatma,

si de verdad estuviste con nosotros

o me han contado una historia

inverosímil y agradable.

Quizá de tan pequeño y tan grande,

de tan frágil y tan inmenso,

tu figura sea más una leyenda

que una verdad implacable

que conmocionó a la Historia.

 

Pero yo...

Te he visto, Mahatma,

delgado y nimio

como una hoja de bambú

flexible y tenue,

como una frágil gacela temerosa

pero con un león acechante entre tus ojos.

Te he oido, Mahatma,

limpio y firme

con una voz entumecida

por la duda,

pero firmemente agarrada

a tus deseos inmutables y pacíficos.

Te he sentido, Mahatma,

con la voz única de la tierra,

como la esperanza del futuro

para un mundo que no sabe

qué hacer con su destino.

 

Y sé que tu muerte,

-terrible incongruencia del fracaso-

no fue en vano para todos,

que tu paz, tu incontrovertible

voluntad de lo pacífico,

ha prendido en las flores de otras vidas

para algún día florecer y dar su fruto.

 

Mahatma,

tu lección no ha sido en balde,

tu hambre no ha sido en balde,

tu amor no ha sido en balde,

tu muerte no ha sido en balde...

 

Volverán a florecer las esperanzas

de un mundo más limpio y más humano,

más justo, más honesto,

por tu sangre derramada,

por tu vida tan humilde y entregada

del que todo lo dio - hasta su muerte-

       en paz consigo mismo.

 

 

       LUIS E. PRIETO

 

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