14 -  NOSOTROS, LAS MINORÍAS

 

Acaso existamos de prestado

en un mundo introvertido y técnico...

 

Acaso nuestro testimonio

no sirva en el cómputo absoluto

de la historia...

 

Acaso no nos dejan un sitio

para ubicarnos dignamente

en el devenir sociológico del milenio...

 

Pero aquí estamos:

con nuestra voz abierta y nuestras diferencias

declarando que somos herida abierta,

aguijón y contraste,

seco lecho de río y cuenca

de sentimientos diferentes y tercos.

 

Aquí estamos los agnósticos a contrapelo,

los poetas y los kurdos,

los indios blanqui-negros y los anacoretas,

los teosóficos, los esquimales, los ácratas

de corazón partido y los ascetas.

Aquí estamos los rebeldes del tiempo

sin saber ajustar nuestro ritmo a la mayoría

no silenciosa, montaraz y provocante.

Aquí los ingenuos pertinaces y los ilusos,

los heterodoxos convictos, los no-luchadores,

y los objetores de conciencia.

Aquí estamos con nuestra voz pequeña

silenciada en el murmullo imponente

del devenir profundo de la historia.

Aquí los abstemios rechazados,

los inválidos y los tercos pacifistas.

Aquí la amazonía de los indígenas

y las mayorías hambrientas del tercer mundo.

Aquí los científicos puros y los filósofos

con sus cargamentos de sueños y de agobios.

 

Miradnos:

no queremos alzar la voz ni cerrar los puños

sino seguir creyendo en nuestros sueños

para que vosotros, mayoría vociferante y cuerda,

podáis simplemente seguir respirando a gusto.

Miradnos:

somos los más débiles pero acaso los más fuertes

porque tenemos la fuerza de lo adverso

y el corazón duro

de tanto aguantar los golpes enemigos.

 

Miradnos:

os aseguro que también,

          desde luego, existimos...

 

 

           LUIS E. PRIETO

 

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