18 -    HASTA EL FINAL

 

Saber que se muere el sol, que ya se acaba

con el último puñetazo bronco

del boxeador-hombre que necesita de las cuerdas tensas

para no caer sobre la lona,

-volver la vista a un hueco decolorado y rancio-,

saber que ha sido un grito, tan solo, un grito,

un aullido sin futuro de la sangre fresca

que se va remansando lentamente, suavemente ahora,

cuando todo parecía mas propicio:

"la dialéctica del hombre es una dialéctica que busca la esperanza

y no la encuentra..."

 

Saber que todo ha sido eso: un golpe de la sangre

preparada para el grito violento y estéril,

para el chasquido hormonal,

para el hechizo psicológico latente...

 

Y saber que la ira antigua volverá por su camino

como siempre,

que se pondrá los collares, las perlas y los emblemas,

que volverá la grasa al abdomen respetable,

que todo acabará con la "madre-experiencia"

y con el "padre-progreso"

y con el "hermano-silencio".

 

Saberlo, constatar su paso de fantoche de teatro,

su lamento de histrión y su lenguaje de mimo,

y plantarse en la meta del grito que se acaba,

de cara al camino graso que comienza, que ya

te musita por la bajo las palabras de costumbre

-¡hay que vivir, no sueñes, hay que vivir!-

con tus manos bien forjadas por el hacha

que te exige la esperanza.

 

Y si hay que verse acorralado, si hay que decirse:

"la dialéctica del hombre está en el absurdo inmutable",

decirlo como quien escupe su última saliva

    antes de retomar el combate.

 

 

     LUIS E. PRIETO

 

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