19 -   PREGUNTAD

                                 

                                      Para cualquiera de esos hombres-chabola

                                               que no teniendo nada lo venden todo

                                               por un puñado de monedas.

                                               Para mis amigos María y Antonio.

 

Preguntad por ese hombre...¡preguntad!,

decidle a cuánto vende su silencio, a qué precio

podéis comprar su soledad.

Ahí lo tenéis, sobre la calle, triste,

agitando con sus ojos de buey mudo

su mercancía barata entre la gente.

 

Porque todo se compra...

 

Mirad, ese hombre

podría tasarse tan solo

en un puñado de billetes si no fuera

por sus ojos de buey mudo y su sonrisa alejada,

si no fuera por su silencio de hombre.

 

A golpes, le han vendido poco a poco

todo el brillo de su risa, todo el calor

joven de sus ojos. Ese hombre

(miradlo ahí sobre la calle,

oculto en las sombras de la esquina,

junto al muro

de piedra y cal y suciedad de la calle)

ha empeñado ya hasta el aliento.

Solo le queda su soledad y su silencio

y los ha puesto a la venta. ¡Miradle!

Preguntad a cuánto vale hoy su mercancía

porque ayer le compraron un trozo de esperanza

por un puñado de monedas...y no dijo nada.

 

Pudiera ser que hoy, cuando sonrientes le preguntarais

a cuánto vende lo que le queda de persona

os mirase con sus ojos tristes de buey mudo,

no dijera nada,

         y solo os mostrase sus cerrados puños.

 

 

 

        LUIS E. PRIETO

 

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