2 -    VINISTEIS...

 

                                      Para Gely, Mónica, Elisa y Bali : mis hijas.

 

    Vinisteis desde algún lugar

que yo esperaba desde siempre,

con un atisbo de miedo y novedad

que hizo temblar mi mundo

estructurado y solitario.

 

Vinisteis

y me encontrasteis preparado

con las armas cotidianas y diversas

de quien no sabe más que por los libros

lo que puede ser y es una sorpresa.

 

Y me enseñasteis el desorden,

y me demostrasteis la diferencia y el desánimo

y también el cariño y el sosiego

de tener que prolongarme hasta anularme

y no ser más que una gotita de amor

en vuestro mundo nuevo e imperfecto.

 

Y, voluntariamente,

renuncié a mi soledad que ya pesaba

porque se aburría consigo misma,

e intenté entregaros todos mis anhelos

que estaban esperando desde siempre

como si presagiaran un claro advenimiento.

 

He intentado comprenderos y respetaros,

haceros partícipes de mis carencias

y aprender de las ilusiones nuevas

que me habéis ofrecido desde siempre.

 

Quizá he conseguido

compartir mis sueños imperfectos,

mis sueños de loco solitario y vagabundo,

con vuestras vidas novedosas y pujantes.

Quizá he aprendido

a prolongarme sin saberlo en vuestro mundo,

a creer en un presente tan cambiante

que es anuncio novedoso del futuro.

Quizá he intentado

simplemente quereros, estar ahí,

presente en vuestras vidas, en vuestras

esperanzas cotidianas y diversas,

en vuestros desamores y en vuestras risas,

con todo lo que sois y lo que soy

por encima del sueño de ser padre.

 

Quizá, mis niñas, quizá

    aún no ha sido suficiente...

 

 

     LUIS E. PRIETO

 

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