20 -    ESA RADIO QUE YO SIENTO...

 

                                Para todos los radioaficionados.

                                              

A veces, entre las ondas,

se queda un sentimiento

al borde de una lágrima

y entonces

un silencio y una respuesta,

una manos fuertes, una voz,

se agarran firmemente a las palabras

y juegan claramente a la esperanza.

 

Otras, cuando el alma es fuerte,

el radio claro, la señal potente,

se desgranan las palabras

con ánimo de estanque

entre aguas cristalinas

donde nadan los recuerdos.

 

Y las ondas nos abrazan

entre lazos cotidianos,

entre sorpresas que nos llegan

del otro lado del silencio;

nos susurran que la ira

puede hundirse entre los sueños,

nos murmuran que ya somos

de la misma carne, de los mismos huesos,

de las mismas, parecidas,

inquietudes y lamentos.

 

Y entonces el radio se estremece,

se hace fuerte,

se impone un QRM de demandas

cotidianas, un mecanismo secreto

de señales soterradas,

se entremezclan las palabras,

se entrelazan las señales de DX

desde algún recóndito lugar

del alma más lejana.

 

A veces, también a veces,

la señal se hace dura, insoportable,

fantasmas de una radio

que se cubre de ignominia,

de venganza y de revancha,

de un anónimo escondido

tras los mandos

que muerde su veneno miserable

en el aire de las ondas.

 

Y es entonces, sobre todo entonces,

cuando el lamento

se hace súplica y esperanza,

cuando el remolino hiriente, vergonzante,

se torna abrazo, apretadas manos, báculo,

que ponen el dulce eco de las ondas

en la radio que uno siente.

 

     A veces, entre las ondas, se queda un sentimiento...

 

 

      LUIS E. PRIETO

 

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