8 -     PASIÓN NEGRA

 

Hay un negro tumbado bajo el sol

de la ciudad americana,

un negro, hermano, como un alacrán dormido

debajo del calor del rascacielos,

cantando, la boca seca y los ojos entornados,

su canción desesperada.

 

Hay un negro, amigo, que aún recuerda,

sobre el betún negro de la acera

aquel triste espiritual que vomitaban

los hombres-negros de su tierra

en las noches del fuego lento y la cabaña,

aquel canto, amigo, que entonaban las hileras

de negros humillados entre dulces algodones

y que hablaba de promesas.

 

Hay un negro recostado sobre el alcohol

de una oscura taberna

que huele a madera y a odio acorralado,

un negro, un hombre-negro, hermano,

que huele a latigazos, y que,

en el silencio oscuro del alcohol y la taberna,

tararea la canción de su futuro.

 

Hay un negro, un negro desatado,

un negro cansado, un negro borracho, un negro romántico

que espera que te integres en su coro

de voces entornadas y que cantes entre ellos

ese dulce espiritual que habla de la muerte

-de la muerte que dá vida- en la esquina de su barrio.

 

 

 

LUIS E. PRIETO

 

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