LA SABIDURÍA DEL PAYASO

 

1 –

 

De un tiempo, de una pasión apasionada,

de una percepción que se difumina,

de un hueco que se vacía sin reproches.

 

Saberse una historia ya vivida

y saberse equivocado desde siempre

porque el miedo hizo añicos los posibles

agujeros de la vida diferente,

porque el sillón confortable y destacado

de la vida y de la muerte

jugó con las cartas marcadas del futuro.

 

Comprobar que ahora,

en la cuesta-abajo del presente,

arañando canas y dolores cotidianos y fugaces,

te has parado en un camino sin retorno

sin saber hacia dónde tirar de un carro

que siempre te pareció conveniente.

 

Encontrarte parado con tu carga de silencios

en el centro de un camino solitario

y acariciar por vez primera el fracaso.

 

  

2 –

 

               Porque la flor más bella que tuviste

la dejaste en un rincón de la buhardilla

para cuando los aires placenteros y voraces

hubieran calmado sus impulsos convenientes...

 

 

Porque sentiste miedo de ti, de tus sueños

de filósofo nostálgico con lágrimas brillantes,

de tu corazón a punto de estallar en mil pedazos

en las riberas de la vida displicente...

 

Porque tus sonrisas y tus lágrimas

se quedaron sin respuesta conveniente

detrás de los brillantes oropeles

de un montón de monedas relumbrantes...

 

Ahora no sabes qué hacer

con esa enorme erosión desenfrenada

que en el costado de tu alma

abre grietas confusas y remotas...

   

 

3 –

 

¿Verdad o espejismo fatuo?

¿Atropello dialéctico o simple miedo al fracaso?

Quejas, reflexiones, jugueteos

con el pasado y el pretérito

en un inacabado y persistente

preludio de una moviola de susurros.

 

Ahora hay que replantearse la vida,

volver la espalda al pasado

tan pleno de aciertos y alegrías

para dejar tu interrogación suspendida

en la punta de la lengua.

 

Decirte, (decirme), alto o bajo,

a borbotones o vergonzosamente avergonzado,

 

que todo pudo ser un episodio

coyunturalmente propicio y novedoso,

nada más, ausencia de valores y de esfuerzos,

permanencia de virtudes contrastadas:

suerte a secas.

 

Contarte, (contarme), sotto voce,

que es imposible que se tuerza de repente

la espalda del futuro sosegado,

que se quiebren las tranquilizadoras promesas

de una vejez para nada atribulada

con sentimientos de fracaso y las huellas

desencajándote la cara a martillazos.

 

Jugueteos con el pasado y el futuro

a horcajadas del tiempo y del olvido.

 

 

4 –

 

               Me pisa los talones

con su sombra alargada y miserable

de dolor y de impudicias

que todo lo mancha y lo transforma.

 

Me pisa los talones

y me deja convertido en un puro despojo

de carne perpleja y congelada

en perplejo silencio y signo destrozado

de interrogación permanente.

 

Descolocado con la muerte,

con esa ausencia de enigmas perdurables,

con esa provocación de enormes huecos

 

atrapados en el fondo de un abismo

de tierra removida y desgajada

sin apenas entender todo el misterio

que se abre de par en par, a borbotones,

mientras las lágrimas recorren las mejillas

de los que atónitos se varan en la orilla

de un mundo programado.

 

Sucia y fea, inmoral, impresentable,

asesina de sonrisas y de odios,

de futuros inciertos y de presentes certeros,

homicida de sueños acabados

y de anhelos compartidos por el tiempo

de una vida que fue prisionera de la vida.

 

Me pisa miserablemente los talones...

con su estiércol oloroso y metafísico.

   

 

5 –

 

A vueltas con la vida,

aprendiendo en cada instante, en segundos,

a no vomitar desesperanzas, abrazado

agonizantemente al tierno y melifluo canto

del tic-tac de las promesas,

sujeto como un náufrago cansado y solitario

a la madera que siempre surge en el camino

a sotavento del vaivén de las mareas

porque es bueno estar a salvo y consecuente

ir exprimiendo el zumo alegre de las risas

que vas recogiendo de cuando en cuando.

 

A vueltas con la vida, sesgando

 

lo que te eleva y te promete entre misterios

para llenar tu alma atribulada,

para sentirte grano en el granero, báculo

entre las sendas que confluyen hacia donde

todo parece y resulta más sencillo

y más confortablemente conveniente.

 

A vueltas con el amor,

reafirmando a pesar de los tropiezos

que el amor debiera ser antítesis de muerte,

contrapesarla y anularla a trompicones,

acorralando las tristezas de la vida

en el callejón oscuro del olvido.

 

Subir, hacer que la antesala del silencio

se cubra con los muebles del cariño,

del buen entendimiento, de la vida total,

del amor cabal y relajado

por encima del difícil y cruel entendimiento

que te otorgan las palabras.

 

Haciendo votos preclaros y solemnes

de ilusiones compartidas y reales

para este tránsito escaso y complicado

en el que se convierte nuestra vida.

 

 

6 –

 

               Escasamente dotado para el júbilo

de ir cantando coplas y alegrías

como un ruiseñor de la mañana satisfecha,

escasamente adornado de las risas

que convierten desamores y tristezas

 

en suspiros de flores mecidas por el viento,

genéticamente marcado por esa triste trascendencia

quejumbrosa y melancólica de oficio

que convierte en nostalgia lo que toca,

voy aprendiendo cada día de vosotros,

mis camaradas de la magia de las ondas,

mis contertulios de la mesa-camilla del silencio,

de las noches compartidas, de las risas aprendidas,

de las palabras que se dicen y las que quedan

suspendidas en la punta de un deseo,

voy aprendiendo cada noche de vosotros

a romper mi tristeza en mil pedazos, a recomponer

mis tendencias de nostalgias y delirios.

 

¡Cuánto os debo, mis amigos,

cuánto me estáis dando sin saberlo...!

 

Los ojos que no ven pero que miran

por detrás de todas las palabras agradables;

la sensibilidad andaluza y cocinilla

de la voz aterciopelada de las ondas;

la voz intencionada humorista y protegida

en una coraza de amores controlados y precisos;

la aparente sencillez llena de vida

del centro de esta tierra dura y prometéica;

la quebrada voz, en el límite del sufrimiento,

de una sensibilidad hecha fuerte entre nosotros;

la voz disociada y profundísima

del mago de la contradicción y el optimismo;

la dureza, la directa voz del equilibrio

que lucha entre la verdad y el sentimiento;

la guitarra lejana de promesas y suspiros

que se quiebra entre el deseo y la esperanza;

la lucha a contrapelo de la historia

de la voz apagada en la noche compartida;

la ironía protectora y siempre a punto

del tramoyista de la vida y del teatro;

 

la voz intermitente del “pollo mareao”

como la voz de la tierra elemental y positiva:

todas las voces que no escucho

y que me hacen símbolo del aire.

 

¡Cuánto os debo, mis amigos,

cuánto me estáis dando sin saberlo...!

 

 

7 –

 

               La sabiduría del payaso

de las mil y una bofetadas

sabe bien de la belleza que se oculta

en los cofres dorados y recónditos

del siglo de las luces y las sombras.

 

Ha aprendido a beber la estética del vicio,

el claro dominio sistemático

del confort y el equilibrio

con su carga bien pagada de limpieza

para que todo mimetice con la imagen

de la dulce expresión de la belleza.

 

La sabiduría del payaso

que se ríe de sí mismo sin cansarse

porque aborrece de las risas provocadas

a contrapelo del odio nauseabundo

que inunda los rincones de la tierra,

sabe bien de la belleza controlada

y de la estética perfecta, de la figura

femenina que acapara los rincones

con un aire de dolor y ferormonas.

 

 

La atracción fatal y necesaria

que el payaso equilibrista del presente

disimula a trompicones y pregona

cada noche en un rincón del subconsciente.

 

La belleza como ritmo y como rima,

como pasión, como dolor, como fuga,

y como un dios imprescindible.

 

 

8 –

 

Todo lo que soy y lo que siento,

todo lo que amo y lo que sufro,

es un trozo de la historia del pasado

que se fundió, sola, en cien suspiros,

en mil sueños, en un montón de bofetadas

y en multitud de amores y de engaños.

 

Todo lo que soy y lo que siento

quiere quedarse ahora suspendido

al borde de un precipicio descarnado

- titubeante columpio del futuro,

balancín incrédulo del tiempo –

que me deja perplejo e inseguro

ahora que ya blanquean las miradas

en el ecuador de las promesas

que ya han de quedar supeditadas

a la suerte o a las modas.

 

Todo lo que soy y lo que siento

tiene que tirar imprescindible

de este carro que fue ha poco

elegante carroza soberana, alegre

 

tiro de caballos adornados, jacarandoso

tropel de corceles desbocados

porque el viento fue patrimonio de la vida

y la vida era compartir y dar sonrisas.

 

Todo lo que soy y lo que siento

sigue estando a flor de piel,

en la superficie del alma trastocada.

 

 

9 –

 

               Paisajes de una vida congelada

entre el recuerdo y el futuro,

paisajes con palabras, paisajes

de sentimientos y sentidos,

de jóvenes y maduros desencantos

y de viejas y nuevas ilusiones y promesas.

 

Paisajes... Gritos y susurros

de lágrimas, risas y nostalgias

en amalgama profunda y conservada

de todos los caminos de una vida

que quiso ser distinta, descabellada

en su clásica concepción de la belleza,

disparatada en su amor y en su constancia.

 

Contradicciones de crueles sentimientos

de hombre que no se ubica en su cuadrículo,

de voz que no se adecua a la garganta

de su alma tierna y confundida, de ojos

que siempre miraron por detrás de la figura

y que frecuente equivocaron la mirada.

 

 

Bofetadas al payaso

que se confundió habitualmente con el leader

por su barba entrecana y su timbre altivo,

por su mirada perdida por las nubes

y sus pies bien calados en el fango

de la tierra que le dejaron como premio.

 

Bofetadas al payaso

que hace llorar, reír y enternecerse

con su sabiduría trasnochada.

 

 

10 –

 

               Os habéis empeñado

en este fin del milenio displicente

en convertir mi fuego en una hoguera

con pedazos de pequeñas vanidades.

Os habéis empeñado

en rebuscar en el fondo de la tienda

que todos llevamos al costado

las pasiones y los odios más pequeños

y vocearlos en ese gélido mercado

de un mundo de avaricias y misterios.

 

¿Acaso solo mi fuego y mis pasiones,

mis odios y mis claras soledades

son tributarias del viento de la noche,

de la crítica acerba y de la hoguera?.

 

Decidí, -ha tiempo decidí y acepté-,

ser payaso de todas las tristezas

que recorren las calles de la vida

por un módico salario de ilusiones

 

o por el pan y la sal de la esperanza

que se acuna escondida tras los hombres

con corazas, caretas y sonrisas.

 

Acepté, -ha tiempo acepté y conseguí-,

que la sabiduría de las cosas trascendentes

era tan solo un retazo en el contexto

de la muerte y la vida, en el puente

inestable y a veces largo y retorcido

en que se convierten y se funden las promesas

de ser feliz, desearlo y perecerlo.

 

Os confieso:

la sabiduría del payaso

de las mil y una bofetadas

vale tanto como una vida atribulada

o como una muerte en el umbral del fracaso.

  

LUIS E. PRIETO

Febrero - 1999

 

      Para Isabel Llapart:  a quien no conozco...              

      ( O mejor dicho:

        a quien solo conozco a través

        de una relación aparentemente fría

        y epistolar, por medios electrónicos.)