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10-
Malditas palabras
que confunden y violan
los sentidos
acorchados de los hombres
que se sienten en
peligro
y se defienden, o se
esconden,
o tristemente patalean
al borde de una idea
abanderada.
Malditas palabras
que son manipuladas
sin quererlo
o simplemente
tergiversadas a conciencia
porque es mucho más
gratificante
hacerse el bonzo
apasionado
que el mensajero de la
razón posibilistas.
Malditas palabras
que consiguen matar al
mensajero
para que el mensaje no
llegue
nunca a nadie.
Palabras
escupidas, devueltas,
arrebatadas
a la lógica simple de
las ideas
que llevan esperando
siglos de cordura.
Malditas palabras
asesinas de
sentimientos pulcros
que trasforman los
afectos
enfangando con su
miserable ambivalencia
las promesas
consecuentes,
que te levantan del
fondo del rencor
y del subconsciente
confuso
jaretones de ira
incongruente.
ˇMalditas las palabras
y maldita su lujuriosa
incertidumbre!
LUIS E. PRIETO |