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11-
Estoy ahogando los
ensueños
en fracasos de tiempo,
en vacíos
de ilusiones que no
llegan
o que van cerrando el
portón tranquilo
de las promesas
venideras.
Me van ahogando las
sonrisas
ahora que todo es
trasparente
en la penúltima recta
de la vida,
cuando todo es suave y
debería
ser confortable y
consecuente.
Estoy penando
confesiones,
dolores y penumbras,
olvidos
que nunca adornaron
mis futuros,
fracasos que nunca me
acosaron,
horas huecas y grises,
tiempos varados que
duelen
como una lanza entre
las piernas.
Me están penando
nubarrones
de hastío y de
impotencia,
coletazos hirientes de
la vida
que juega al escondite
pesaroso
de autoestimas
necesarias,
zarpazos a destiempo
del presente
que provocan
soledades.
¡Oh,
mano negra y decisiva!:
¿será tu existencia
inadmisible
como un candomblé
desdibujado
de maldiciones
perpetuas?
Mano negra:
sé que no existes,
pero sé también que
dueles
como una lanza entre
las piernas...
LUIS E. PRIETO
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