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13-
La opulencia se ha
asentado
en las aguas dulces de
este mar
que antaño fue cobijo
de piratas,
de fenicios
navegantes, mercaderes
de bebidas y de tules
desde el verdor
apacible de sus aguas.
Hoy los piratas llevan
Lacoste,
Ralph Laurent y Burberrys,
y surcan esta agua
descastadas
con yates blancos y
elegantes
de a mil litros el
kilómetro.
Escaparate lascivo,
obsceno
muestrario descarnado
de opulencias y de
agravios
al sentido común y a
la decencia
de una sociedad que va
ofendiendo
a la gente cabal y
laborante.
Pasarela de carnes
bien nutridas,
de pieles hidratadas,
de pelos perfumados y
lavados
en los jakuzzis
perfectos
de los apartamentos
que brisan los mares
y el aire limpio de la
montaña.
Cementerio de
elefantes
que asolaron la Europa
asalariada
y que combate el frío
de su invierno
con el calor
vergonzoso de estos mares
que huelen a podrido y
a revancha.
A revanchas de gentes
del otro Sur del
océano,
a revanchas de hambres
de sobras de los
restos
que se tiran de los
yates,
a revanchas de odios
y de injusticias
pretenciosas,
a revanchas...
LUIS E. PRIETO |