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14-
Llueve...
con la paciencia de
los siglos
que han ido acumulando
charcos
embarrados por el
tiempo.
Llueve...
con la ternura del
alma mensajera
casi ronca ya de mitos
y de sueños
que borran su memoria.
Llueve...
con el lento vaivén de
los días
que van repitiéndose
distintos
a pesar de los
silencios.
Llueve...
con el amor
entrecortado y difuso
de las tardes
nostálgicas de otoño
que ocultan los
placeres.
Llueve...
con la rabia
acompasada y tenebrosa
de las últimas
batallas acabadas
en el teatro del
mundo.
Llueve...
con tinieblas de voces
apagadas
en las jaurías
tétricas del suburbio
que huele a orines
olvidados.
Llueve, y mientras
llueve,
voy lloviéndome
acompasado y dulce
con casi todos los
sollozos y las lágrimas
que llueven sin
consuelo
desde los rostros
asustados,
con casi todos
los vacíos de cielos
grises,
con casi todos
los huecos que nunca
se llenarán
porque la lluvia les
impide percibirme...
LUIS E. PRIETO |