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3-
Y aquí estoy
en medio de un camino
bifurcado
y aguantando los
turbios empellones
que me arrastran y me
agrandan las heridas.
De un lado me queda el
silencio compartido
y el sillón,
autoritario y cómodo,
desde donde veo pasar
la vida
no sin palpar las
esperanzas,
ni las lágrimas,
o alguna que otra
sonrisa,
pero evidentemente
mullido y confortable;
del otro el miedo a
entregarte siempre
y que siempre te
analicen
desde lo sucio, o
quizá
desde la incomprensión
y las preguntas
que duelen hasta lo
íntimo.
¿Y este hombre qué
querrá
que viene sin llevar
la máscara?,
dicen, cantan,
desde las cuatro
esquinas del espacio.
Canciones que duelen,
que hacen titubear los
pasos,
analizarte,
buscar en los
trasfondos ignotos del cerebro
por si existe algún
rincón deshabitado.
Al final:
perplejidad y
reflexión moderada
cuando uno nunca fue
reflexivo
y la moderación le
sonó en lo afectivo
a cantos de sirenas
deslucidas.
Aquí estoy...
LUIS E. PREITO |