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4-
El ronquido del
silencio
es cruel y
destartalado:
porque el silencio
suena a sucio
cuando se impone desde
lo lejos.
A menudo
son cantos elegidos y
soñados,
cantos de amor y
reposo reflexivo,
cantos
de respirar hondo y
andar quieto
sosegando las
entrañas.
Pero los más
son sonidos
estridentes a lo bajo
destruyendo rincones
heridos
que algún día
estuvieron ocupados
de amores y promesas,
de sonidos más o menos
chirriantes o discordes,
de futuros deseados y
posibles.
Porque el silencio
suena...
Tiene una voz de gong
descompasado
que cimbronea las
eternas soledades
donde se refugian las
palabras.
A veces consigo
ser domador de este
canto disfrazado
de huecos sin suspiros
que aturullan el alma,
y entonces,
solo entonces,
siento que se me van
las emociones
hacia otros cantos de
silencios muy lejanos
y no necesito las
palabras
para ser y sentirme
más honesto.
Porque el
silencio suena...
LUIS E. PRIETO |