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5-
Me está arrullando la
noche
como a un lactante
satisfecho
después de su mamada.
Las estrellas me hacen
guiños
y el horizonte azul y
negro
susurra a mis oídos
promesas
de lunas compartidas y
olvidadas.
Hoy es mía la noche
y son míos hasta los
ladridos
de los perros y las
quejas de las vacas
que van pariendo
conmigo sus secretos.
Y es también mi
confidente
y mi compañera
silenciosa y altruista:
juega con mis lágrimas
y mis risas
al escondite entre las
sombras
que bordean los
rincones de mi vida
mientras su silencio,
rasgado por el viento,
por un grito lejano y
persistente
o por una estrella que
se derrumba
entre las copas de los
árboles,
espolea el suave y
lento devenir quejumbroso
de mis pensamientos.
¡Ay, noche-noche!:
noche parapeto,
noche excusa,
noche silencio,
noche conciliadora y
noche olvido,
noche
confidente y princesa putativa...
LUIS E. PRIETO |