|
6-
(Para Marisa, que ha hecho de espoleta)
Me han reventado los
recuerdos
en mi alma soñadora...
De súbito
una que andaba
trastocada,
unos versos
escondidos,
unas quejas olvidadas
ahora nuevas,
unos deseos antiguos
que nunca se tornaron
realidades
por temor o por
nostalgia,
aquel parque ya tan
lejano
y sin embargo tan
cerca en el recuerdo,
aquellas ansias de
darlo todo
aunque nadie te
entendiera,
aquellos ideales
difícilmente
asimilables pero ciertos
tan ciertos como el
sueño de los días,
las madrugadas de
cafés y de hierbabuenas,
las noches de insomnio
apasionado...
Me están reventando
recuerdos
en el epicentro del
estómago...
Lunas despejadas o
fríos intensos
donde aquel
trotamundos de ilusiones,
deseos,
quimeras, utopías,
sudores y miedos
volcados al segundo
y que van calando el
pensamiento
de ideas de paz y de
justicia.
¿Fue estéril aquella
lucha?
¿Fue válida para
alguien o para algo?
¿Fue acaso necesaria?
¿Es incluso adecuado
el recuerdo?:
preguntas que también
se revientan
de la mano de aquellos
tiempos
que te van dejando un
poso de nostalgia
blanca y gris,
incierta,
y que van acunando tus
silencios
y tus palabras
pendientes.
Pero sí, sí fue
necesaria,
fue válida y sobre
todo justa
porque el sol no se
tapa con un dedo
pero la mano que lo
intenta
tiene vocación eterna
de estar viva
y de ser fecunda.
Y estos recuerdos que
ahora se revientan
porque me removió los
silencios
son tan importantes y
tan limpios
como los más honestos
de los sueños,
y son tan ciertos y
tan claros
como lo más fecundo de una vida.
LUIS E. PRIETO |