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8-
Acaso sea llegada la
hora
de dejar en las aceras
y en los porches
las ideas que no
sirven,
coger el botijo del
sentido elemental
e irte a andar por los
caminos
como un vagabundo
preñado de ilusiones.
Acaso sea la hora
de decir basta, por
aquí no entro,
en absoluto o ni mucho
menos...
por mucho que las
imágenes permanentes
de todas las cajas
tontas del planeta
sigan engañando a las
estrellas,
por mucho que los
papeles
que venden al por
mayor la verdad
sigan rebobinando
mentiras, por mucho
que reyes y políticos,
obispos,
senadores y juppies
sudorosos,
manipuladores
compulsivos,
fanáticos y
trapecistas del miedo,
negociantes de la vida
y de la muerte,
usureros,
personajillos
variopintos del mercado,
del toma y daca, y del
presto y vendo,
te sigan ocultando las
cartas marcadas
como tahúres
desaprensivos.
La hora del común de
los sentidos,
de sentirte cierto
aunque acaso ajeno
a todo lo que
evoluciona hacia lo absurdo
pero que los grandes
voceros del mercado
se empeñan en
presentarlo como nuevo.
La hora de decir basta
ya,
de enfundarte las
cananas razonables
y de coger el fusil de
la verdad
que solo dispara con
palabras.
Y conjurar a los
mercachifles
y a los tahúres de la
timba cotidiana,
a los
prestidigitadores del miedo y del infierno,
a los transformistas
de ideales,
a los embaucadores de
promesas,
para que no puedan
manipular la clara
concepción abierta de
la verdad.
¡Vamos, levantaos!:
no tengáis miedo de
esta inmensa minoría
con la que nos quieren
amordazar la vida y
acallar el alma...
(Porque también
nosotros somos futuro)
LUIS E.
PRIETO |