Canción Ilusionada

 

 

      A modo de cariñoso epílogo para A FLOR DE PIEL

 

           “El se sabía un camino

que le enseñó una sirena...”

 

Mira Antonio:

cuando nuestras Andalucías,

-la tuya que mira al sur

con los ojos entornados por encima

de las canciones del mar y de la pesca,

y la mía que anhela el norte

con su acento berebere y el sabor

de chumbos y desiertos en el alma-,

se encuentran levemente en el Estrecho,

hay un retumbar de cascabeles y de coplas,

un resonar de nostalgias  y de cuentos,

un bullicio silencioso de poemas nunca dichos.

 

Luego, marineros en tierras de negocios,

comunicadores por las ondas y frecuencias,

soñadores de libertades y justicias,

nuestras barcas inestables y devotas

chocan sus remos vigorosos

en un claquetear de suspiros y leyendas,

de ilusiones infrecuentes, de versos

que a pocos ilusionan o interesan.

 

Pero la magia de las sirenas

de nuestro Estrecho conjunto

(norte a sur, sur a norte),

de nuestras coplas infantiles y perpetuas,

de nuestros idénticos sacrificios y fracasos,

elevan nuestras voces al compás

de tarantos y de dudas, de soleares

y de amores de antemano compartidos.

 

A FLOR DE PIEL

con la piel del alma ilusionada y siempre a punto,

con la flor que nace y se marchita cada invierno,

           con la esperanza de un mundo más libre y más sincero...

 

 

 

            LUIS E. PRIETO