Somos

 

                                                          En tu cumpleaños del 99

 

       Dos cuerpos tan distintos,

dos tan distintas biografías y vivencias

que sorprende el pálpito profundo

de estar tan dentro y tan cerca en el misterio.

 

Como aquel río que se ensanchaba

alejándose de tu historia

para poco más allá acercarse

mimoso a tus riveras;

como aquella nube, aquel cielo,

siempre tan lejano y tan distante,

tan amenazador y abrupto

que pareces luego tocar con la mano

en la cima del horizonte...

estás tu, ahí,

tan lejana a veces y tan cercana siempre,

tan opuesta y siempre tan dentro

que es imposible saber

donde acaba tu sonrisa

y comienza mi seriedad manifiesta.

 

Es preciso no olvidarlo,

recordarlo siempre, ahora quizá

con el paso del tiempo y los silencios

que tienden al hastío y al cansancio

de la aventura cotidiana compartida.

 

Es preciso no olvidarlo

ahora que marchamos cuesta arriba

con la vida a trompicones

y que se agolpan a los costados

jirones de batallas vencidas y perdidas,

recuerdos de sonrisas y de lágrimas,

vivencias sufridas y gozadas...

 

Ahora, en los silencios,

somos dos cuerpos tan distintos

y tan íntimamente indisolubles

que apenas sé sentir

dónde empieza mi tristeza

        y dónde acaba tu alegría.

 

 

 

        LUIS E. PRIETO