LOS IDUS DE AMÉRICA DEL NORTE
Parece evidente que la mayor parte de la sociedad mundial actual ha aceptado, por las buenas o a regañadientes, que el sheriff único y poderoso de los bárbaros del Norte Americano imponga su ley, como en aquellas películas del Oeste donde el bueno (casi siempre alto, guapo y medio tonto) acababa a balazos con el malo (casi permanentemente bajito, con cara de mala baba y bastante espabilado).
Y
esto que en sí ya es trágico, se convierte en espantoso cuando las leyes y el
tipo y filosofía de vida que intentan imponer los del Oeste son las leyes de la
insolidaridad y de la violencia, las de la incultura y la del talión, las de la
economía de mercado y la intransigencia. Día a día comprobamos cómo las
noticias que nos apabullan desde el Salvaje Oeste son el reflejo de una sociedad
fascistoide, evidentemente producto de una mezcla poco selecta y mucho pragmática,
poco culta y mucho chauvinista, que ha decidido estar permanentemente mirándose
al ombligo y creer que la exportación de ideas y conceptos es un negocio, en sí
mismo, lucrativo.
A
pocos parece importar que la Pena de Muerte, revancha miserable de una sociedad
cómoda y que no se hace preguntas, sea la moneda cotidiana que se ensalza y que
se exporta, eso sí, convenientemente disfrazada de justicia.
A
pocos parece interesar que, so pretexto de autodefensa y de enmiendas
constitucionales, el libre mercadeo de armas de todos los tipos y calibres se
esté convirtiendo en la panacea libertaria para tantos y tantos ciudadanos
alucinados y complacientes del mundo.
A
pocos parece preocupar que el “tanto tienes, tanto vales” que se canta y se
propaga cotidianamente desde los foros de los Bárbaros del Norte esté calando
imperceptiblemente en grandísimos grupos de ciudadanos ingenuos del planeta.
A
pocos parece angustiar que el antiguo y contradictorio aforismo “el fin
justifica los medios”, habitualmente contestado desde las filosofías más lúdicas
del mundo, esté encontrando un terreno abonado y propicio en amplias capas de
la población joven de todos los países, sin duda perfectamente preparada y
aderezada por la publicidad adecuada para el evento.
Y
todo esto maravillosamente envuelto y decorado por una lengua, el inglesyanqui,
que con el beneplácito, cuando no con el apoyo papanata de tirios y troyanos,
se ha convertido en el vehículo y en el soporte de tan maravillosos proyectos
culturales y sociales. Y por si fuera poco, el futuro, la enorme ventana abierta
a la comunicación o a la descomunicación del mañana inmediato, Internet, ha
sido creado, comprado, colonizado y manipulado por los sheriffs del condado que,
eso sí hay que reconocerlo, siempre han sabido ver que los indios, o eran
aniquilados social y culturalmente, o el día de mañana podrían representar
una seria amenaza para sus intereses.
¡Pobre
humanidad...!