DESDE LAS SIETE COLINAS

 

 

I-ARQUITECTURAS INGRÁVIDAS

 

Algodones de rocío

sobre azules

en las montañas bajo el acero

del pájaro sin plumas.

 

Ahora, de pronto,

se detiene el sueño del aire

para soñar

paraísos de arquitecturas ingrávidas

al borde del abismo.

 

Humos

rememorando la lluvia

de las horas,

que siguen espantando el dolor

de las cicatrices calladas.

 

Camino sin fin

hacia la città eterna

adormecida aún

por los gavilanes del placer

en una sonata y fuga de soles

que se murieron en los días

donde el amor resiste el suicidio

del mar ausente.

 

Roma de cicerones dorados

sobre nubes errantes...

 

     (IB-3612)

 

 

II-PIAZZA BARBERINI

 

Llueve sobre la Piazza Barberini...

La noche ilumina el empedrado con surcos de fetuchinis al pesto y bianco de Marsala. La Fontana sigue tragando monedas para perpetuar el mito y el milagro, mientras los basureros observan, desde las colinas, el fin de año.

Caminos de gladiadores rubios con plásticos en los ojos tras los cristales de la trattorías que se ríen, entre estufas, del agua de S. Pedro.

Huele a domingo de sueño y fracaso, a noche de amor y celos, a madrugada de asfixia y pesadumbre: el río Tíber no deja de cantar viejas melodías de imperios obsoletos mientras se derrama por entre los escaparates, donde el último Versacce se viste de oro y platino.

En la Piazza Barberini sigue lloviendo mientras el candelabro de los nueve brazos ilumina las villas, ahora apagadas por el sueño.

Los basureros siguen durmiendo...

 

 

III-VALENTINO Y LEONARDO

 

Escalinata hasta la gloria

de Valentino y Gucci,

trasuntos herejes de un Leonardo

dormido en los sacrosantos confines

de los mármoles.

 

La magia se hace vinagre santo y golpes de pecho altivos en las capillas vaticanas, mientras los vagabundos del río siguen arrastrando sus maletas por el puente de Sant´Angelo, con sus barbas de años bisiestos humedecidas de frío y hambre.

 

La noche

es noche de cine y recuerdos,

de pianos tras los cristales

con bogavantes sin sexo ni madrugadas,

de lamborghinis

varados en las aceras de un llanto

que se derrama entre susurros y risas.

 

Fellini y Mastroiani me guiñan un ojo en vía Veneto antes del último champán descorchado a la salud de la Loren, que aún duerme en una suite del Excelsior, mientras la Mona Lisa retuerce sus labios en una mueca histriónica y cansada.

 

(Imperios de papel cuché que cantan a los cisnes de una gloria añeja entre algodones de nácar)

 

 

IV-RELICARIOS NEGROS

 

Relicarios negros

repujados de diamantes

para el júbilo de una cristiandad

que reza maldiciones de petróleo en muchedumbres

obsoletas.

 

(Un ceilandés

vende paraguas para la lluvia o el sol

a la puerta del Vaticano

mientras los ángeles custodios

cantan maitines de gozo)

 

Hambres de sombras sucias

pulula por los museos

entre murmullos:

boatos de oro y marfil

en las cúpulas,

mármoles de Carrara

en la tierra,

sangres caídas

-entre Rafael y Miguel Ángel-

en las miradas obtusas de la noche.

 

(El ceilandés de los paraguas

no tiene ticket

-ni lo quiere-

para disfrutar las glorias de la Sixtina)

 

 

V-IMPERIOS DE PIEDRA Y BARRO

 

Capri se ha caído del mapa por la lluvia que azota el Tirreno y esfuma la Gruta Azul, o porque Pompeya, a pesar de la ira del Vesubio, aún continua robando magias de las piedras peremnes.

El “vaporino” frustrado se ha convertido, pues, en piedras comidas por los siglos y por los turistas, que arrastran sus sueños por la vía del Foro Imperial hacia el Coliseo y el Arco de Constantino: frío de invierno palatino y cansancio de barro añejo ante la mirada erguida e impotente de Vittorio Emmanuele –padre de la patria nueva-  que parpadea ante las basuras acumuladas en las aceras que huelen a pizza vieja y a rancio.

Mendigos de un Imperio que se viste de oro, y purpurina estática, para arrancar algún euro a las hormigas del Sol Naciente, que se arrastran y genuflexan ante la Historia de Occidente.

Vía del Corso arriba y abajo, la inflación va corriendo como una cuadriga desbocada e histérica entre basílicas y palacios de piedra y barro, con Bancos renacentistas sin fondos y tiendas sin tarjetas de crédito con las que pagar los abusos de una lira reconvertida en euro con absoluta ignominia.

 

(Il Messaggero publica, en primera página y a todo color, que Cassano, el mediocampista de la Roma, ha fichado por el Real Madrid por la increíble cantidad de cinco millones de euros...)

 

 

VI-T´INGRAZIO

 

Una amiga, compañera de letras y foro,  ha tenido la delicadeza de recorrer doscientos kilómetros para dejarme sus ojos verdes, su sonrisa “medio triste”, y su cariñoso afecto.

Y el vietato fumare, obsesivo en Italia (aunque no las basuras y los graffitis) nos han empujado al frío de Enero de una terraza al aire, donde nuestros capuccinos  han sido cómplices de las voces y las miradas.

 

Pomeriggio de sombras

con las que remembrar el urbi et orbe

del Imperio.

 

Terremotos de sabor

que el Tíber arrastra impuro

hacia los ojos.

 

Colinas

   que se bifurcan

      entre las piedras y el barro

         a golpes de pecho y crucifijo

            ante la mirada barroca de Sordi o de Pasolini:

-         Roma –

 

 

Luis E. Prieto

Roma. Enero-06