YA NO...

 

Reciclo el canto.

Ya no parpadean en mis dedos dolores antiguos disfrazados de promesas: las promesas han revelado sus aristas de payaso burlón y pendenciero. Ya no laten en mis labios aluviones de sonrisas forzadas: las sonrisas solo se fuerzan para el dolor o para el olvido de la noche.

 

Mis ojos huelen primaveras sin asombros y toco el sabor del césped cortado y de los perales explotando en flores albas.

Nada perturba la esperanza, nada la calidez de las nubes revisando un sol que proclama certidumbres.

Nadie araña mi piel acartonada de horas, nadie mi voz que se bifurca en sueños, nadie la solanera de las magias que me tocan.

 

Señales henchidas de símbolos ociosos, de jeroglíficos abiertos al socaire de nieblas atrevidas, me mecen.

Mares sin resacas, valles sin tramontanas que azoten la paz de los días.

Desiertos donde la arena se convierte en agua, y el agua en refugio para la sed y el cariño.

 

Vuelvo a cantar.

Ya no retumban en mis oídos laberintos que se convierten en huecos. ya no resbalan mis zapatos entre hielos de aserrín y distancias. Ya no me traiciona el devenir de las tardes cubiertas de silencios.

 

Ya no...

 

Luis E. Prieto

Abril-06