Y
SERÁS LIBRE...
(para Ángeles y Cati)
Renacerás en los soportales del miedo poco después de que las urracas hayan devorado los restos del festín en el que te rociaste de petróleo y lumbre.
No reconocerás los rostros de los que te condenaron al exilio y silenciaron tus brazos con estiércol de tiburones enjaulados en atolones de mares perdidos para la libertad y el ensueño.
Te dirán entonces: “reniega de la voz que te hace libre; reniega de la piel que revuelca pasiones; reniega de la luz que te acompaña”.
Y sabrás, de pronto, que existen archipiélagos que siguen flotando en el embrujo de las palabras, que no se habían muerto, aún, más que las risas de espejos curvos, que los malecones sin promesas sólo persistían en la mirada torva de aquellos silencios fingidos con sabor a alquitrán y a sebo sucio de las envidias.
Llorarás
porque llorar es parte
de los ojos
que tiemblan amaneceres
en infinitos.
En silencio retomarás las amarras –deslucidas ya por el salitre y el cansancio-, arriarás el ancla medio carcomida por pirañas, y desplegarás las velas haciendo cabriolas y guiños a las medusas, que se balancean en asombros, con sus cuerpos blandos teñidos de dudas.
Sólo entonces
descubrirás la música
de los besos
que siguen acunando
el aire.
Y serás libre, feliz y libre, a pesar de las tristezas de los recuerdos...
Luis E. Prieto
Agosto-05