“PERDONEN QUE NO ME LEVANTE” (*)
(En
homenaje a Groucho Marx, en el 25 aniversario de su muerte.
Para Merche Baeza, mi mujer)
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¿Una copa de vitriolo?
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Bueno, pero no me la cargue mucho.
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A estas horas tampoco importaría en exceso.
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No, si lo digo por la resaca...
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Pues parece que no hay demasiada: apenas se mueven
las olas.
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Claro, porque la resaca va por dentro...
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Si yo fuera resaca denunciaría al vitriolo por secar
alternativas.
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Y si yo fuera su mujer le pondría “los cuernos”...
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Exacto, yo también.
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¿Usted también, qué?
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Que sería su mujer si no fuera su resaca...
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¡Ah, ya...! Pero avíseme con tiempo. No me gustaría
confundir a mi resaca con mi mujer. Sobre todo a estas horas.
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Son horas mágicas... Lo mismo aparece un conejo que
una paloma.
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Oiga, ¿está usted confundiéndome?
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No, por cierto...
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¿Entonces por qué mezcla los conejos con mi señora,
y mi resaca con las palomas?
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Sólo le apuntaba que no es lo mismo un conejo que
una paloma...
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Por supuesto, aunque ambos tienen rabo.
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¿Ve usted?: en eso no hay discusión posible. También
mi mujer tiene rabo y resaca...
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Ande, ande, tómese el vitriolo que se lo he puesto
“en las rocas”.
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¿Y por qué me lo ha dejado tan lejos? Tampoco hay
que enfadarse tanto por el rabo de su señora.
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No, si ya me lo imaginaba... Ayer pude comprobar que
no era abstemia.
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¿Por la resaca?
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No, por los cuernos.
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¿Del conejo o de la paloma?
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Pero, hombre, no sea usted diletante: de mi señora.
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Ya, si no hay que fiarse nunca de las apariencias
profundas. Al fin y al cabo los cuernos y los rabos son casi lo mismo...
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¡Pues quién lo diría! Aunque, pensándolo bien, no va
usted muy descaminado: algo intuía yo de rabos y de cuernos.
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Intuya, intuya, buen hombre, porque para el buen
intuidor será el reino del vitriolo...
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Por cierto: ¿podría acercármelo desde las rocas? La
verdad es que estoy sediento...
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Bueno, pero no se acostumbre, que engancha.
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Tranquilo: vuelvo a intuir que será la primera y la
última.
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En eso nos diferenciamos, amigo. Como le dijo mi
señora a mi resaca, o al conejo, o quizás a la paloma, meneando el rabo: “te
perdono que no te levantes, querido, pero no que no te rías...”
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Por supuesto.
Luis E. Prieto
20-8-02
* Epitafio en la tumba de Groucho Marx