¿QUÉ HACEMOS CON EL PERRO?
(para mis hijas)
Krohn venía adornado con un lacito amarillo alrededor de
su cuello. Fue a la tía Elisa a quien se le ocurrió la gracia, y antes de
que yo pudiera protestar airadamente,
Leticia y Óscar se pusieron a dar saltitos de alegría y a corretear por toda la
casa detrás de él. Maruja dijo, como arrebolada: ¡qué cosa más rica!
Y yo tuve que aceptar lo inevitable.
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-
¡Es increíble!: se ha vuelto a cagar en el salón,
-protestó indignada Maruja.
-
Pues hoy le tocaba a Óscar, -dijo Leticia haciéndose
la sueca.
-
No y no: ayer lo saqué yo, -protestó Óscar.
-
Yo estoy de paso, -dejé caer yo con cara de
americano de vacaciones por Europa.
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guau,........sniff, broof, ..........guau, guau,
sniff.....................................................................................................................................................................................
Dos sofás Roche-Boubois, una cómoda isabelina, el cesto de la ropa sucia, dos sillas chipendalle y tres o cuatro cables eléctricos, habían sido ya presas del furor ivestigatorio y juguetón del bueno de Krohn. Su última investigación canina nos supuso un apagón de casi diez horas y la pérdida irremediable de las interesantísimas aventuras del Gran Hermano con el consiguiente enfado generalizado de toda la familia que miraba al pobre de Krohn con ojos aviesos y asesinos.
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bruuf, guau, ...................guau, guau, guau..................................................................................................................................................................................
- Ya sabes, -le dije a Maruja-, que había pensado que pasáramos una semana en el Hotel Meliá Sancti Petri, pero me acaban de confirmar que no admiten perros...
-
No fastidies, -comentó desolada Maruja.
-
No lo vamos a dejar encerrado en casa..., -afirmé
con mala uva.
-
Pues tampoco sería tan horrible, -dijo Maruja con
gesto de disgusto-.
¿Y no podría quedárselo tu
hermana Alicia?
-
¿Alicia?, -me asombré irónico-. ¡Vamos anda!: no
soporta a los perros. Díselo a tus padres...
-
Ya sabes que están delicados, -comentó abatida
Maruja.
-
¡Qué le vamos a hacer!, -respondí haciéndome el
contrariado.
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sniff, ..............guau, guau, guau...................................................................................................................................................................................
Krohn había mordido al portero y al hijo del vecino del segundo. Tuvieron la delicadeza de no denunciarnos en la comisaría porque Maruja se lo pidió angustiada, pero necesitó estar en cuarentena vigilado por el veterinario que nos sopló algo más de 100.000 pesetas. Leticia se quejaba de que sus zapatos recién comprados estaban destrozados por el perrito, y Óscar había puesto una armadura metálica protegiendo todos los cables de su cuarto, de su equipo musical y de su ordenador, que era como un bunker para una guerra nuclear.
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- ¡El perro tiene que salir de esta casa!, -dijeron los tres al unísono.
-
Por Dios, -respondí-, se llama Krohn... y sería
inhumano.
-
¡Pues él o nosotros!, -volvieron a gritar a coro.
-
Si os ponéis en esa tesitura..., -comenté en voz
baja.
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sniff, bruuf, ........................................guau................guau,
guau.......................................................................................
Ahora vivo solo con Krohn,
que reconozco que es un peñazo de perro, pero al menos no habla y solo me pide
y me ladra para que le saque a la calle una vez al día.
Guau...
LUIS E. PRIETO
25-5-2001