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(Cuento de Reyes)
Hubo
una vez un día, o para ser mas preciso una noche, exactamente la noche del
día 23 de Diciembre, en que en un pequeño hostal del Puerto de
Navacerrada y a la lumbre de una chimenea que fulguraba con la luz de los leños
ardientes, coincidieron, y no por casualidad, cinco extraños personajes
ataviados con ropas harto extravagantes. Y no se trataba, ni mucho menos, de un
concurso de disfraces, ¡quiá!, eran simplemente unos personajes que, por
aquellas fechas, eran bien conocidos de todos los habitantes del planeta. Hasta
allí habían llegado, como si de una cita inexistente se tratara, el mismísimo
Papá Noel, los tres Reyes Magos y el sin par Santa Claus, y era forzoso e
inevitable que en aquel ambiente recoleto y en aquel día señalado se entablase
una conversación habitualmente inexistente entre ellos...

P. N. – Pero
bueno, ¿qué diablos, -con perdón-, hacen ustedes tres por aquí en estas
fechas tan alejadas del día 6?
M. –
Espabilando, chico, espabilando... Estamos un poco cansados de la competencia, y
este año hemos querido adelantarnos...
S. C. – Pero
eso no es justo. Ustedes tienen sus fechas que para algo son tres para
repartirse el trabajo.
G. - ¡Y un
pimiento...! Estamos hartos de la inferioridad de condiciones: primero nos
tenemos que juntar, luego cabalgar a lomos de camellos, y para más inri nos han
encasquetado la fecha más lejana del calendario...
P. N. – Pues
puestos a elegir no sé qué preferiría, si el camello o este barrigoncio que
me han adjudicado, el saco maldito y las sucias chimeneas. ¿O es que os pensáis
que tengo una bicoca?.
B. – Hombre,
a mí no me importaría mucho... Lo digo por el color... No se me notarían
demasiado las manchas de hollín.
S. C. - ¡Pues
anda que yo con los 6 renos locos y el trineo...! Me pego cada porrazo cuando
tengo que acudir a las zonas donde no hay nieve...
M. – Y sobre
todo el ridículo nombre que te han puesto, chico. Mira que llamarte “santa”
como si fueras una señorita...
S. C. – Sin
faltar, carroza, que estás más antiguo que la tumba de Tutankamen...
P: N. –
Tranquilos, tranquilos, tengamos la fiesta en paz...
G. – Fiesta,
lo que se dice fiesta, es la que nos vamos a dar este año haciéndoos la puñeta.
Porque ya está bien de competencia desleal. Porque, vamos a ver, ¿de dónde
gaitas surge tu personaje gordinflón y disfrazado de viejo bohemio y ridículo?.
¿Y el tuyo, hermafrodita, qué narices hace por aquí con esos animales
desbocados y ese trineo de Laponia?.
B. – Te has
pasado un pelín, Gaspar...
P: N. - ¡Y
tanto que se ha pasado!. Al fin y al cabo tu eres un renegado del norte que está
haciendo demagogia barata con los pedigüeños del sur.
G. - ¡Eso no
te lo consiento!. ¡Habráse visto el tonto del sheriff...!
S. C. – Haya
paz, mis amigos... De alguna forma todos estamos en la misma multinacional.
B. – Bueno, sí,
mirándolo así... Pues yo creo que aquí hay un conflicto de competencias. ¿Por
qué no unimos nuestras fuerzas para ser más eficaces y cómodos?.
M. – Ni mucho
menos: mi voto en contra. Yo represento una filosofía y un modo de entender la
vida que poco o nada tiene que ver con el de la barriga gorda.
P. N. - ¡Evidentemente
y a mucha honra!. Solo me faltaba a mí, a mis años y con mi posición, tener
que ir montado en un apestoso camello.
S. C. – Pues
no creo que puedas presumir demasiado, mi amigo... No sé qué será peor, lo
del camello o los culazos por las chimeneas tiznado de hollín...
P. N. - ¿También
te pones ahora en mi contra, so cretino?.
S: C. – Pues
si te digo la verdad, sí. ¿Qué quieres que te diga?, siempre estaré más
cerca de los “esclavos del sur” que de los “bárbaros del norte”... A
pesar de mis orígenes.
P. N. –
Purita demagogia, de nuevo.
B. – Pero
hombre, ¿es que no va a ser posible que nos entendamos?.
M. – Barrúntame
que no...
G. – Me
parece muy improbable...
B. – Pues yo,
sin embargo, pienso que sí es posible... Porque, vamos a ver, ¿no estamos
todos encargados de llevar la ilusión a los niños del mundo?.
P. N. – Sí,
es posible que sí, pero yo tengo mi propia empresa y mis propios días de
reparto. Y no consiento...
G. – Ya salió
el prepotente...
M. – La
chulería ambulante... ¿Sabes lo que te digo, gordinflón?: quédate con tu
empresa y métetela donde te quepa que a nosotros nos importa un bledo.
S. C. –
Tampoco es eso, tampoco es eso... Deberíamos llegar a un acuerdo aunque solo
fuera en cuanto a fechas.
G. - ¡Ah, eso
si que no!. O jugamos todos o se rompe la baraja y que el más avispado se lleve
el gato al agua.
P. N. - ¿De qué
gato está hablando ahora este individuo?.
M. -
Del gato escaldado, so memo...
S. C. – No,
si va a arder Troya...
P. N. - ¿Por
qué y para qué va a arder nada...?
G. – Macho,
estás en Belen con los pastores...
B. - ¿Sabéis
lo que os digo?. Que voy a presentar la dimisión a quien corresponda... Lo malo
es que no sé a quién corresponde...
M. – Eso no
es justo, y menos en estas fechas.
G. – Nos
haces la puñeta, Baltasar.
S. C. – Menos
competencia, al fin...
P. N. – No,
si los subsaharianos se rajan pronto...
Y dicen los pocos libros que desde aquel día se han escrito sobre estos hechos, que no hubo posible entendimiento y que a partir de entonces las fronteras entre los niños del norte y del sur se fueron haciendo aún más abismales, y que la multinacional del regalo que representaba Papá Noel lanzó una OPA hostil contra los Reyes Magos que desde la dimisión (o el absentismo de Baltasar) estaban de capa caída, y que absorvió, en oferta disparitaria, a la compañía de los renos y el trineo de Santa Claus.
Hoy día la empresa MANUFACTURIG AND PRESENTS HOME,
desde Santa Bárbara, California, USA, controla el 92% del mercado.
Y colorín, colorado...estamos apañados.
NOTA:
Efectiviwonder: M. es Melchor; G. es Gaspar; B. es Baltasar; P.N. es Papá Noel y S.C. es Santa Claus...
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