E P Í L O G O  

Cuando de nuevo se ilumina el escenario, el decorado es idéntico al del prólogo.

Reina un enorme silencio.

Después de una pausa entra Marcos por el lateral izquierdo con el niño entre los brazos.

La brisa nocturna comienza a despertar.

Marcos -    (Acariciando al niño) Y cuando las voces de odio retumben como truenos en tus oídos, yo estaré a tu lado y mi voz sabrá susurrarte, muy cerca, una copla sencilla que te hable de cielo. ¡Pobre pequeño!. Yo sabré decirte, con la voz muy dulce, aquella copla bonita que nace del alma: “Camina más seguro quien camina mirando a las estrellas...” Y tu verás cómo todo es distinto, verás cómo somos capaces de seguir creyendo en un mundo solidario y justo...

Arbol 1º -   (Desde su sitio, moviendo suavemente los brazos) Fracasarás, Marcos... Y el niño será devorado por los lobos hambrientos al pasar de los días.

Marcos -     Yo le protegeré contra los perros rabiosos...

Arbol 4º -    (Como el Arbol 1º) Y caerás con él, Marcos.

Marcos -     No podrán con nosotros...

Arbol 3º -    (Dirigiéndose hacia Marcos) Ladrarán incansables detrás de vosotros y tendréis que huir.

Marcos -     Les haremos frente sin miedo...

Arbol 2º -    (Idem que el Arbol 3º) Huir sin descanso, con los ojos calientes de miedo y la boca amarga.

Marcos -     Lucharemos sin tregua...

Arbol 1º -   (Acercándose) Y caerás en la lucha.

Arbol 4º -   (Idem) Y sus dientes agudos se clavarán en tus carnes, y la sangre teñirá de rojo las manos del niño.

Marcos -     No, no dejaré que le toquen...

Los cuatro árboles han rodeado a Marcos que permanece entre ellos

visiblemente asustado.

Arbol 1º -   Es mejor esconderse, Marcos...

Arbol 3º -   Pararse en una tierra pequeña...

Arbol 2º -   Disfrazarse de ramas y hojas...

Arbol 4º -   Entre la tierra y el cielo tan solo...

Marcos de un salto se aparta de ellos.

Marcos -    ¡No, no es posible, callaros!. Ahora no estoy solo: está el niño, me necesita...

Arbol 1º -   Nadie te necesita, nadie necesita a nadie, nadie merece la pena...

Arbol 2º -   Sentirás en el alma un tirón de miserias, y el odio se te agarrará en las entrañas...

Arbol 3º-    Y nadie te preguntará por qué corres, por qué huyes con los ojos cerrados...

Arbol 4º -    Nadie te tenderá una mano para ayudarte...

Marcos -      (Angustiado) No, es necesario no pararse, no volver la espalda, caminar con el rostro encogido y la mirada fija en un punto del horizonte. Y tendré a mano un cuchillo, un cuchillo afilado con el que atravesar las gargantas de los lobos cobardes... (Los árboles callan. Marcos, desesperado) ¿Dónde estás, Jovar, dónde te escondes?. Tu sabrías encontrar la palabra adecuada. ¡Jovar, Jovar, estoy solo!

En este momento, hacia el fondo, aparece Jovar iluminado por un rayo muy

blanco de luz.

Jovar -        (Lentamente, con una voz que viene de lejos) Yo soy el último puente del último río, muchacho... En verdad, en verdad te digo, Marcos, que solo aquel que tenga esperanza y que luche, podrá sentirse feliz consigo mismo, solo la lucha constante justifica el universo...

Al decir esto la escena queda a oscuras y en la pared del fondo se ilumina un

gran signo de interrogación que ocupa totalmente el fondo.

Marcos -     (En la oscuridad) ¡Jovar, Jovar...!

 

 

CAE EL TELÓN