AMNESIA

 

Anduvo perdido por la finca escrutando a los árboles centenarios que movían sus ramas con murmullos de tenaz indiferencia...

 

Se fue mirando en los estanques mientras las carpas aleteaban con gráciles escorzos entre los nenúfares y los lirios amarillos...

 

Estuvo atento al cantar de los gorriones y los tordos y al grito sordo de las urracas que buscaban amores esperados y manjares robados al hombre satisfecho...

 

Se paró con las hortensias y las rosas investigando sus colores de salvaje exuberancia...

 

Se dejó reflejar en el azul de la piscina que devolvía los rayos del sol y los contrastes de las sombras...

 

Arrastró sus pasos entre los pinos y las forsitias, por las piceas y las madreselvas, esperando algún mensaje conocido...

 

Intentó seguir a las ardillas que saltaban entre los troncos de los cipreses y los álamos...

 

Se dejó caer en la pradera de césped recién cortado con olor a sandía y a verano...

 

Dejó que la lluvia de las nubes grises del estío y la tormenta acariciasen su cara...

 

Aguzó el oído en el rítmico sonsonete de las fuentes escudriñando sus cambiantes melodías...

 

No tuvo valor para mirar a los ojos de Oso, el pastor alemán que le lamía los tobillos...

 

Se sentó a escribir con el abatimiento de miles de siglos: nada, no era nada...

 

Luis E. Prieto

13-7-2001