APRESÚRATE

 

Apresúrate. Aún es tiempo de reconciliar laberintos y dibujar salidas en las que el dolor no sea el único superviviente.

Recuerda que la sed se sacia con aventuras posibles, y que el hambre no siempre encoje el estómago, porque el cerebro se insatisface más tarde.

 

Cuando se olvidan pasados, pueden renacer futuros, aunque el blanco y el gris siempre te acompañen, y los surcos –los que te nacieron y los que te crearon- serán cada vez más hondos, mucho más hirientes y duros.

 

Todavía hay azucenas que cosechar  y musgos que besar: debajo del verde

-siempre- existen sabores indecibles, coleópteros sin ojos que se ríen de la noche, yeguas desbocadas, águilas inciertas con las alas replegadas y avizorando la aurora.

 

Apresúrate. Ya van viniendo las tormentas de Otoño y el mar esconderá su brisa para hacerla borrasca.

 

No digas, después, que los cadáveres no tienen imaginación ni saben abonar las tumbas…

 

 

Luis E. Prieto

Septiembre-08