ENÉSIMOS...
Era tu enésima pregunta, y fue mi enésimo silencio...
Las olas avanzaban edades que nunca más recorreríamos, y
espacios que se llenarían de nostalgias apetecibles y de largas estelas
perdidas en la niebla.
Me miraste dejando que ese mohín de tus labios se hiciera
el dueño del momento, y que tus ojos soñaran aventuras imposibles.
Yo seguía desterrando amores dolorosos para intentar
dejar huecos soberanos en mi baúl de las sorpresas.
Volvió la estela, y la barca, y todas las dudas se
encendieron como luminarias esperadas para jugar al ping-pong de las caricias,
que sufrían ahogos para no ser engullidas por las olas.
Yo continuaba rumiando besos que se quedaron ácidos en la
garganta, y lágrimas que oculté solícito entre las rocas para hacerlas, algún
día, recuerdos.
Tu mano buscó mi piel, muy por debajo de la dermis.
Acarició mis soledades y mis dudas.
Disparó las risas perdidas desde siempre.
Me prometió panes y quesos curados en tus cuevas.
Yo andaba esperando aún caminos verdes y selvas vírgenes
donde sentirme descubridor de aquellos universos que aprendí jugando con la
vida, en los tiempos en que vivir era sólo una promesa.
Me dijiste: ¿vamos?
Yo no dije nada: era tu enésima pregunta, y fue mi
enésimo silencio...
Luis E. Prieto
15-8-2002