ALGÚN DÍA
He subvertido el tiempo
en el que los gorriones desaconsejaban trinos
desde las aceras de hormigón y barro.
He recolectado abonos de cristal
con sangres violentadas por amores sin fronteras
en usufructos cotidianos de distancias asesinas.
Y así,
reconvirtiendo dolores y flechas con retorno,
he ido entrevelando cedazos de palabras
para el consumo imposible
de los palacios donde el fuego de la vida
juega a ser cometa de colores rituales.
Algún día
destejeré mis lágrimas esdrújulas
arrojándolas en caricias programadas para el hombre
que se pierde en las largas estancias de las sombras
luego del combate de la luna con la muerte.
Entonces mi voz
-acaudalada y dulce-
renacerá en las venas abiertas del absurdo
levantando madrugadas de minotauros sombríos,
y todo retornará a los sueños de una piel
que bebe en el pantanal callado de la luz
para trasformar en ascua el corazón estéril.
Luis E. Prieto
Junio-04