AMANECÍ
En el atardecer de los espejos
se guardan los rumores del ocaso
entre jeroglíficos estériles.
Fue la luna
quien se confundió de noche
acaparando sombras;
fueron los amaneceres
quienes se revelaron del susurro
para convertirse en risas;
han sido los fantasmas
los que descosieron paredones dolidos
para reventar azufres.
En el atardecer
los espejos lloraron lágrimas sin voz,
ocasos de miel y azafrán
y nieblas de pan y chocolate
sobre las estrellas baldías.
(Amanecí
derramando soledades por los labios)
En mis atardeceres rojos
he confundido besos con ausencias,
dolores
con trozos de metralla en esperas,
soledades
con hastíos…
(Amanecí: aún
proclamo desiertos con oasis)
Luis E. Prieto
Junio-04