AQUELLAS OLAS…
Aquellas olas,
aquellas latitudes,
aquellos misterios asombrados…
Recogí tus sueños
al borde mismo del límite borroso
donde las sonrisas jugaban con la muerte
y fui a acunarte con el mar
para descubrir tus lágrimas perdidas.
No sabía
que los fantasmas de la noche
habían secuestrado ya las lunas
que nos miraban desde el fondo del dolor
de viejas cicatrices imposibles.
Supe así
que nunca romperían tu camino
los besos ocultos en mi baúl
de magias atrapadas.
Un gnomo fue
quien me habló
de paisajes
sin luces ni futuros…
(Aquellas sombras,
aquellas certidumbres,
aquellos silencios destronados)
Luis E. Prieto
7-2-2004