BLUES II
Duele…
¡cómo desgarran las cuerdas destempladas
del calor profundo!
Duele,
duele el negro que se encorva
hacia el blanco con espinas
en las tardes de la brisa ocre
que va arrinconando sueños.
¡Oh, duele, duele!
Sí, mi amo, duele: quema
la garganta sin notas,
el saxo sin sexo ni cadenas de luces,
la voz recolectando hambres,
la voz
que retumba entre las tumbas
del calor y de los látigos.
¡Oh, sí, duele, cómo duele!
Luis E. Prieto
26-2-2004