CUANDO LLEGUES
Estaré
en el balcón de los miosotis
viendo pasar la vida a tu costado.
Llevo aires
de canciones no cantadas
y versos escondidos entre lujurias
de piel morena y de pan ácimo.
Cuando llegues
verás, por el salitre dulce,
que han comenzado a revivir
las gaviotas de picos azules,
y las resacas han cesado de ladrar
mareas de gritos agudos
en rosarios de perlas.
Entonces sabré que mi pluma de risas ocultas
podrá deshacer los labios de un invierno
que se ha quedado oculto entre tus ojos
abanicando tempestades. Entonces sabrás
que aún quedan mariposas
y mares
y tierras sin calor
y soles catapultando madrugadas sin luz.
Serviré licores de frambuesa y malvasía
mientras tus labios perfuman mi mar
de olas distantes: y nadie podrá saber
por qué se mueren los deseos en el tapiz
de la noche.
Luis E. Prieto
1-1-2004