DESNUDO Y FRÍO
Ahora
que se han descosido en rojo
los sabores,
que apenas van quedando luces
para conspirar
detrás de las máscaras de barro,
que revientan silencios
para fecundar olas, vientos o buitres
de subterráneas sonrisas.
Ahora que el pan
va desmigando sus sospechas
por debajo de las sangres abatidas en susurros
para pedir cuentas a los dioses encendidos del amor,
ahora, por fin,
he llegado a la puerta donde el mar recula
aires de rencor y mármol
y me he desnudado de verdes.
Y desnudo y frío
he dejado que tus manos se fundieran con las mías
en un alunizaje
de hierbabuena y satén;
y que ya nunca nadie
pudiera descifrar tus caracolas soñadas
para convertirlas en miel y caramelo.
Desnudo y frío, como una sirena varada y mágica…
Luis E. Prieto
Marzo-04