DOLORES
Me revienta el dolor
con gritos de amaneceres y cruces.
Fantasmas sin cutis
rodean los intersticios ocultos
retozando bilis
en lunas indispuestas para la muerte.
Muerde el lobo
los íntimos caminos de la carne
en una soledad de rabias impotentes y tercas.
Sólo la química
se abraza inmisericorde a tu costado
herido de incógnitas piadosas:
abandonos de luz
en los precipicios de la nada
mientras rumia, enfebrecida y soez,
la rata roja del miedo.
La boca maldice
los años del espanto, y el día
se torna gris,
incapaz de besar ternuras
hasta el concilio de la noche,
abandonada entre paredones sin magias.
Luis E. Prieto
Septiembre-04