ELEGÍA DE DESENCANTOS
(para Michi Panero, automuerto en Astorga, solo, desencajado)
Me han dicho
que te has ido de parranda y vuelo
a reponer jardines sin leyendas;
me han contado, Michi,
que se te acabó la noche
en una letanía de soledades marchitas,
que se te rompió
el silencio de poetas sin nombres ni esperanzas
de tanto trapichear con las dudas.
Un vomitorio de soledades y sangres
me han llevado hacia el recuerdo de las tardes antiguas
en las que jugábamos a ser niños incorruptos
con los misterios del pan y de las sombras
al amparo de Revoluciones de Octubre
que nunca descarrilaron nuestros ojos.
Te has perdido y me he perdido en el desván
de las canas que atraviesan los placeres
de caballos de nombres malditos, de sufrires
con rostros de hembras y madres de azafrán
espolvoreando madrugadas sin fin.
Desencantos de cristal,
lágrimas para desenvolver
un mundo marrón y turbio
con hormigas sin futuros ni pasados.
Me han dicho, amigo, que algún día
se vestirán de azul
las tardes de sonrisas en el portón sombrío
de aquellas primaveras antiguas.
Me duelo hoy
y doliéndome me muero en el enigma de tu perdida voz.
Luis E. Prieto
Marzo-04
· Nota:
Michi Panero ha muerto hace un par de días, solo, en la habitación de un hotel sin nombre.
Era el hijo pequeño del controvertido y fecundo poeta Leopoldo Panero, y se hizo famoso por la película DESENCANTOS que realizó Jaime Chavarri y en la que, junto con su madre, Felicidad Blanch, y sus dos hermanos, analizaron dura y críticamente a su padre y marido.
Escritor y vividor sin límites, compartimos juntos tres años de nuestra biografía de búsquedas juveniles.