EL AGUA
Detuve el agua
en los sortilegios de un tiempo
que ha marcado horizontes
sin pasados ni futuros.
He visto al hombre reptar
entre los hilos de la memoria infértil
caminos embarrados por cigüeñas
que volaban al amparo de tierras desdeñadas.
Entonces supe
que los enanos de dientes amarillos
eran prisioneros de la paz perdida
y buscadores acérrimos del dolor oscuro
que se esconde en los rincones de las palabras grises.
Y supe también
que sólo el agua podría revivir
el corazón sin sangre de los poetas sin voz
que patalean dimensiones de lunas y rosas.
Fue, quizás, el amor
el único rescoldo
que el agua sustrajo a la luz
desenfocando los días
con ocres baldíos...
Luis E. Prieto
13-1-2004