ENRAIZADO
No hay espacio para el gozo
ni gozo para el tiempo descarnado que se asoma
por rendijas de papiroflexias incólumes.
Acaso el mar
-ahora que los cuerpos se broncean de grasa
y sexos ofrecidos
en la disputa de olvidos de hormigón y cemento-
quiera acariciar los farallones solemnes
donde se resguardan los besos sin futuro
que se extraviaron entre salitres y montes.
Enraízo la voz
en el fondo de las palabras-promesas
para despuntar la luz que se me escapa injusta
hacia traiciones vestidas de príncipes flautistas
con ratas bebedoras de licores profanos,
de odios recíprocos, de burlas con perfiles
esculpidos desde el silencio cómplice de la sangre
que revienta dolores.
Y me hago eremita feliz
en el tobogán de una feria
con máscaras y payasos de cascabeles sombríos
que revuelven el estiércol de los días
en que se convierten las madrugadas sin fe.
Luis E. Prieto
Julio-04