ESPUMAS
Espumas…
Hay un rostro risueño en los amaneceres
que han resbalado por tu boca de miel
antes que los sabores del espanto o del misterio
revelen los enigmas de los reptiles
en tonos ocres.
He visto detrás de las sombras
mares de algodón y vientos de nácar
jugar al escondite con la muerte y el amor,
repudiar las soledades del dolor incierto
como mariposas atravesadas en cartones de ombú,
disimular el retranqueo de la voz infértil
en las peripecias difusas de las mareas.
Espumas…
corazón vigía
en barloventos azules
con mástiles en los ojos
y furias rozando sangres.
Hay un niño con frío
que se acuna en las sonrisas blancas
del futuro:
espumas que regarán
la paz de tu boca y las venas amanecidas.
Luis E. Prieto
Octubre-04