ESTUVE
En el corazón del pruno
estuve
esperando tus besos de cera.
Te vi
rompiendo amaneceres altivos
poco antes del plenilunio de la tarde.
Me dijiste:
toma mis vientos salados
contra tus dedos de tierra fértil.
Te contesté:
no tengo manos ni sueños
que ofrecer a tus aires.
Y te fuiste entonces
dejando que tu voz se hiciera risas.
(Nunca
me revelaste la careta
que cubría
el perfil de tu boca)
Luis E. Prieto
Mayo-04