GARABATOS
Garabatos de azúcar
en las manos de un poniente
a contrapunto de lujurias y de besos.
Y volverán los soñadores
a soñar
catecismos despuntados en las risas
donde se queman las palabras;
las nubes
seguirán lloviendo despertares
al borde de las lágrimas estrechas,
y nadie
retornará nunca a los abismos.
Garabatos
para sentir
el corazón
de un frío
acobardado y profundo.
Sólo tú
-desde mi yo misterioso-
podrás atravesar las magias
que nos separan de la rabia o de la sed:
entonces te estaré esperando al fin
en el límite del silencio…
Luis E. Prieto
Noviembre-04