LA MEMORIA DEL CIPRÉS
Vuelvo a la memoria del ciprés
para despertar arcángeles escondidos en las piedras
que fueron caminos arrebatados a las iras
del pan y de la sal en procesión de luchas.
Rememoro
el cansancio de las manos, la nieve
que se oculta en los cañones cortados por el viento
a contrafuego del dolor y del derrumbe
repartidos como dádivas de barro
en cuencos malditos para el hambre de la especie.
Reparto la mirada
entre luces invisibles, despiadados neones
que guiñan sus sueños en cajas de cartón
con sangres de pieles curtidas por la paz
de júbilos y bombas.
Me duelo con los días
que van amaneciendo en años sin futuros
al amparo de la risa de los árboles, del fin
caritativo y turbio
de inviernos que se rompen infelices
en cubos de océanos sin iris.
Retomo el frío,
me encierro presuroso en el iglú
donde los cipreses se quedan sin memoria
a la espera del canto de los mares
o del sacrificio inútil del último fusil.
(Allí estoy,
allí estaré: rebautizando mis oasis)
Luis E. Prieto
Diciembre-04