OCEÁNICA TRISTEZA
( a Neruda )
Una tristeza oceánica
-sin memoria y sin rostro-
ha bordeado las orillas del crepúsculo.
Se ha roto el mar en mil pedazos
por los jeroglíficos del poeta sin renombre
tras el andar de mareas sediciosas.
La voz
ha vuelto a rumiar eternidades
desterrando los puños y el martillo
que se esconden en el filo de la Historia.
Héroes de papel
hambrientos de aventuras, sátrapas
de cuerpos enfilados por el odio y la locura
de preservar el espíritu del tiempo:
el mar
ya no ruge
emociones insurgentes…
Al otro lado, todavía,
se alza el paredón de rabias y promesas
a punto del ocaso o del derrumbe de la efigie.
Luis E. Prieto
Octubre-04