PRELUDIOS DE ESPEJO
Es en el preludio del canto de los gallos
donde los anacoretas vestidos con túnicas solemnes
despiertan los pecados de los huérfanos de amor
haciendo cábalas con las golondrinas y los avestruces.
Nadie querrá desterrar de las alcantarillas
la podedumbre de las horas que se esconden
en los subterfugios de las noches sin estrellas
antes de que repten libélulas sin alas
o se sacrifiquen las madrugadas en rojo.
Después,
en el cuarto oscuro del silencio,
aparecerán los mercaderes de la ópera bufa,
los comediantes de flores estériles,
los barrenderos
de sueños y denuncias
con sus escobas de vientos aburridos
a rematar
nostalgias que aún penden de un oasis
en el que se escondieron las palabras vacías.
Y un espejo destartaladamente frío
retornará la voz en mansedumbres de roca…
Luis E. Prieto
Septiembre-04