RECUPERAR PALMERAS Y NUBES
Has despertado al pájaro de las nieves
cuando la primavera se cansaba de repeler
estrellas de juguete y árboles sin hojas,
acurrucado en el desván
de las muñecas de trapo y los caballitos sin piernas
que te vigilan con sus caras lánguidas
y sus ojos de porcelana y azúcar.
Has deambulado nombres de alquitrán antiguo
desembalando muebles en los que reptiles diarios
habían congelado el aire de tantas playas sin nombre,
tantas, y tan pobladas de esponjas infértiles,
que se te iban perdiendo los pasos
entre algas con sabor a estercolero y corales.
Y ya perdido, zumbando amaneceres en gris
y sepia, con los ojos inundados en turbias madrugadas,
has descosido el celofán de los recuerdos
para recorrer caminos donde fundir el color
de los almendros que se perdieron en mediodías
con olor a mermelada de frambuesa y dátil.
Hoy, sólo tú,
sabrás dónde recuperar palmeras y nubes…
Luis E. Prieto
Abril-04