RENIEGO
Reniego de la voz escasa
que busca luces
entre las sombras dispersas
de dos siluetas imposibles.
El amor
ha alargado sus brazos de medusa
como una diosa azul
entre nieblas distantes.
Nadie disputa el sonido al crisantemo
antes de ser presagio infeliz
en las tumbas desgajadas de la aurora;
nada rompe
la calma inmaculada y voraz
de un silencio manchado de risas
a punto del suicidio: acaso
sólo existan cadáveres profundos…
Reniego del beso cruel
que me ofrece las vísperas de Otoño
en los carruseles
de ferias convertidas en soledades y días.
(He sentido el frío
cabeceando insoluble por mis venas)
Luis E. Prieto
Septiembre-04