RETORNARÉ ALGÚN DÍA
Retornaré a las horas
de los estanques dorados:
dejaré que los infiernos
perpetúen sus cabelleras infinitas
con rosas encendidas
en todos los desvanes del amor;
corromperé silencios y dolores
con túnicas azules
y vientos perfumados de lujurias.
Y cuando huela el aire
a sándalo o a fiebre,
a otoño desbocado o a ola acariciada,
habré de reinventarme
los nombres de mil voces en futuro.
Diré:
altillo
paz
oasis
manojo
desvío
luz
espía…
Entonces decenas de arcoiris
repudiarán los salmos ramplones e infelices
de unos dioses que nunca fueron caminos ni cometas.
Luis E. Prieto
Octubre-04