ROJOS Y GRISES
He buscado
el escondite de la voz altiva
entre las tumbas.
Recojo el dolor
del payaso moribundo
que libra tormentas
con las iras silenciosas.
Destruiré
la paz de los cadáveres
con mi azadón de vientos
a golpes de delirios sin fin
en una procesión sin nombres.
Temblar la tierra,
segar la sangre,
pulir los días,
detener asombros,
serán
los laberintos de la paz robada
a las primaveras de los almanaques sombríos.
Todo se funde
en rojos y grises:
nada recuerda el rumor estéril
de un mundo preñado de misterios.
Luis E. Prieto
1-3-04